Santa María del Naranco

Santa María del Naranco

De construcción atribuída a Ramiro I, está situada en la ladera sur del monte Naranco. Se configura como una edificación de planta rectangular con dos pisos divididos en tres estancias cada uno. El superior está totalmente abovedado y el bajo sólo en gran parte. La mayoría de sus arcos están ensamblados con claves en tau.

Trazado en planta de Sta. María del Naranco Esquema en planta de Santa María del Naranco
  1. Sala principal
  2. Miradores laterales
  3. Pórtico norte
  4. Escaleras de acceso

Todo el edificio se eleva sobre un basamento destinado a salvar la pendiente del terreno (poco más de un metro de lado a lado), y que toma el aspecto de zócalo perimetral. Como material constructivo se utiliza un sillar bien escuadrado de dimensiones variadas.

Vista del mirador oeste
Vista del mirador oeste
Perspectiva desde el ángulo suroeste
Perspectiva desde el ángulo suroeste

Las fachadas cortas (situadas al este y al oeste) son bastante similares. La diferencia más destacable entre ámbas es la apertura de tres vanos rematados en arco de medio punto en la planta baja de la fachada oriental frente a una pequeña puerta que encontramos en esa misma posición en su fachada opuesta. Por lo demás, las dos se componen, aparte del mencionado podio, de una imposta estriada, un mirador de triple arquería con arcos de medio punto muy peraltados, otra imposta, una ventana de triple arquería, que repite en reducidas dimensiones el modelo de arcuación del mirador, y la cubierta a dos aguas.

Las dos fachadas restantes ofrecen una composición compleja. Las conforma básicamente un cuerpo central y dos conjuntos de cuatro contrafuertes a cada lado. El muro se perfora con varios vanos colocados de modo simétrico, dotando al conjunto de gran armonía. El cuerpo central está dividido en dos plantas, cada una con su puerta de acceso. La inferior comunica con la sala central del piso bajo, mientras que la superior era la entrada a un belvedere o mirador a semejanza de los laterales. Este sólo se conserva en la fachada norte.

Sala central de la planta baja
Sala central de la planta baja

La planta baja al igual que la superior, se divide en tres estancias, todas ellas de finalidad desconocida. La central tiene aspecto de cripta y se cubre con una baja bóveda de medio cañón construída en piedra y reforzada con arcos fajones. En su arranque, casi a ras de suelo, se apoya en un bajo banco que recorre todo el muro.

Las dependencias laterales poseen las mismas dimensiones y emplazamientos que los miradores de la planta superior. Son las únicas estancias del periodo ramirense que no están abovedadas y para su cubrición se emplean unos simples tablones apoyados en los extremos de los muros. La dependencia oriental alberga en su interior una profunda piscina y la occidental carece de comunicación directa con el interior del edificio. Para poder acceder a ella, debemos de atravesar una pequeña puerta situada en el exterior.

La planta superior se caracteriza principalmente por la presencia de dos miradores, uno a cada extremo, que se configuran como espacios rectangulares abiertos a los cuatro costados mediante arcuaciones de medio punto peraltadas sustentadas por columnas de fuste estriado, basas áticas y capiteles corintios y figurativos. Se recubren con bóveda de medio cañón y un fajón, siguiendo el esquema de la nave central. En el mirador del lado oriental se colocó un ara cuando el edificio se destinó a iglesia, seguramente el de San Miguel de Lillo cuando éste se derrumbó parcialmente. Actualmente, lo que vemos es una reproducción ya que la pieza original se encuentra en el Museo Arqueológico de Oviedo. Lleva una inscripción que reza lo siguiente:

CHRISTE FILIVS DEI QUI IN VTERO VIRGINIS BEATAE MARIAE IN GRESSVS ES SINE HV / MANA CONTEPTIONE ET EGRESSVS SINE CORRVPTIONE QVI PER FAMVLVM / TVVM RANIMIRVM PRINCIPE GLORIOSVM CVM PATERNA REGINA CONIVGE RENOVASTI HOC / HABITACVLVM NIMIA VETVSTATE CONSVMPTVM ET PRO EIS AEDIFICASTI HANC HARAM BENEDIC / TIONIS GLORIOSAE SANCTAE MARIAE IN LOCVM HVNC SVMMVM EXAVDI EOS DE CAELORUM HABITACVLO TVO ET DIMITTE PECCA / TA EORVM QVI VIVIS ET REGNAS PER INFINITA SAECVLA SAECVLORVM AMEN / DIE VIIIIO KALENDAS IVLIAS ERA DCCCLXXXVIA

Traducción: Cristo, Hijo de Dios, que entraste en el vientre de la Virgen Santa María sin concepción humana y saliste sin corrupción; que mediante tu siervo Ramiro príncipe glorioso con la reina cónyuge Paterna renovaste esta morada consumida por la mucha antigüedad, y por medio de ellos edificaste este ara de bendición a la gloriosa Santa María en este lugar elevado; óyelos desde tu morada de los cielos y perdona sus pecados. Que vives y reinas por los infinitos siglos de los siglos, amén. Día noveno de las Kalendas de julio de la Era 886 (23 de junio de 848).

Vista de la sala central superior
Vista de la sala central superior

La estancia principal está dominada por la simetría, las proporciones y la armonía rítmica impuesta por la sucesión de siete arcos de medio punto peraltados embebidos en cada uno de los muros largos. Sus dimensiones van disminuyendo en alto y ancho según se alejan del arco central, que a su vez perfora el muro y ejerce el papel de puerta, produciendo un efecto óptico de alargamiento de la sala. Los arcos descansan sobre haces de cuatro columnas de fustes sogueados con capiteles troncocúbicos que se mimetizan al exterior a través de los contrafuertes. Estas a su vez se levantan sobre un pequeño zócalo de unos 25 centímetros que recorre el muro. A cierta altura sobre la arquería se coloca una imposta de la que arranca la cubierta abovedada de medio cañón, construída en piedra toba. Está reforzada con siete arcos fajones que segmentan su superficie en 8 tramos. Se prolongan hacia abajo mediante una faja decorada con figuras humanas en relieve y un medallón de dos círculos concéntricos sogueados (el exterior de ornamentación abstracta y el interior con animales fantásticos), que coincide en su ubicación con las enjutas de los arcos.

El pavimento está compuesto de un enlosado sobre el que se superponen sucesivamente un lecho de cantos y un opus signinum de poca calidad.

Mirador este con el ara
Mirador este con el ara

Para dar paso a los miradores laterales, se practica en el muro este y oeste una triple arquería, a modo de arco de triunfo romano. Los tímpanos de estos arcos fueron cubiertos con hormigón en una restauración llevada a cabo por Menéndez Pidal entre los años 1929-1934 para facilitar la colocación de unas puertas. Sobre este sistema y hasta llegar a la cubierta se extiende una gran muro en el que se abre un vano para aligerar el aspecto de masividad y pesadez que de otro modo podría provocar. A sus lados penden unos colgantes y medallones que repiten los motivos de los ya vistos en los muros norte y sur.

En lo referente a la decoración, desconocemos si el salón estuvo pintado y el tipo del mobiliario que albergaba. No obstante han perdurado los motivos escultóricos que la embellecen. El repertorio temático es amplísimo y va desde la figura humana a las bestias fantásticas, sin olvidar la ornamentación geométrica o los animales de procedencia oriental, posiblemente extraídos de piezas de metal y tejidos persas y bizantinos.

Tres de los medallones del salón principal
Tres de los medallones del salón principal

Interpretar correctamente un obra como Santa María del Naranco es siempre complejo. La historiografía la ha dotado de diversas utilidades: aula regia, salón del trono, pabellón de recreo o iglesia. Todas ellas son bastante dudosas teniendo en cuenta que el edificio no reúne las condiciones de habitabilidad apropiadas. Lo que sí está claro es que la construcción bebe de toda una serie de modelos y referencias perfectamente constatables. Estas son tanto clásicas (los miradores, presentes en las villas romanas palaciegas) como del reinado de Alfonso II (semejanzas entre la Cámara Santa y la sala principal de la planta baja o entre las arquerías ciegas del salón superior y las del ábside central de San Julián). También se aprecia la búsqueda de una perfección formal a través del uso de las proporciones, la combinación de luces y sombras, los juegos rítmicos del paramento y los efectos ópticos. El fin último no era otro que la exhibición del prestigio y el poder del monarca que aspiraba a convertirse en perpetuador y heredero de la Antigüedad. Era, en definitiva, un símbolo de legitimación de la monarquía.

Horario de visitas

Abril a Septiembre:
De 9:30 a 13:00 y de 15:30 a 19:00.
Octubre a Marzo:
Martes a Sábado de 10:00 a 14:30. Domingo y lunes de 10:00 a 12:30.

Domingo tarde y lunes tarde, cerrado.
Lunes mañana, entrada gratuíta.

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