San Salvador de Valdediós
San Salvador de Valdedios se encuentra en el fondo del valle de Boides a unos 40 kilómetros de Oviedo. De nuevo se escoge como emplazamiento un lugar de gran belleza. En una lápida conmemorativa que encontramos en la esquina sureste del pórtico lateral, se fecha su consagración el 16 de octubre del 893. La ceremonia estuvo presidida por siete obispos. El patrocinio real queda constatado en el imafronte del templo con un relieve de la cruz de la victoria, signo propio del monarca. Sobre la construcción pesa una fuerte influencia mozárabe que se aprecia en las almenas de tipo cordobés sobre la cubierta, los alfices, las tracerías de las celosías y los arcos de herradura realizados de una sola pieza.
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Esquema en planta de San Salvador de Valdedios |
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Se trata de un templo basilical de tres naves sin crucero separadas por cuatro tramos de arquerías de medio punto apoyadas sobre gruesos pilares. A ambos lados se adosa una dependencia (la norte reconstruída). Todas las estancias están abovedadas. La nave central a 8,80 metros de altura y sin el refuerzo de arcos fajones. La iluminación proviene de cuatro ventanas ajimezadas que se abren en las paredes laterales por encima de las arquerías. Las laterales se elevan hasta los 5,70 metros con el fin de servir de refuerzo a la central. El acceso al edificio se produce mediante puertas situadas al norte, sur y oeste. El muro está construído con sillarejo. El sillar se reserva para la fachada, el ábside central y las esquinas (en donde se coloca a soga y tizón).
La existencia de naves se hace visible al exterior por los contrafuertes de la fachada que la distribuyen en tres calles. Sobre la puerta de acceso se abre un ajimez de herradura con columnillas y alfiz decorado que coincide en altura con la tribuna.
Como pavimento se usa un opus signinum, típico de la arquitectura asturiana.

Al sur encontramos un pórtico de 16,60 metros de longitud realizado con posterioridad a la conclusión del templo. Esta construído con sillería de buena factura. De planta rectangular y estrecha, tiene tres ventanas en su lado largo, una en el corto, una puerta de medio punto en la fachada y otra que comunica con el interior. Para su cubrición se recurre a la bóveda de cañón articulada mediante cinco fajones apoyados sobre columnas adosadas a la pared del templo y capiteles-ménsula en el lado opuesto. Como posibles modelos de referencia se han propuesto los pórticos de iglesias visigodas como el de San Pedro de la Nave (S. VII) o incluso el salón alto de Santa María del Naranco.
La articulación mural corre a cargo de contrafuertes al exterior y de molduras colocadas a diferentes alturas marcando elementos estructurales al interior.
El nártex, al igual que la cabecera, se encuentra compartimentado en tres estancias. La central ejerce de recibidor y permite el acceso a las laterales a través de sendas puertas con arcos de medio punto.
La gran altura que alcanza el edificio es debida a la situación de una tribuna sobre el vestíbulo. Está abovedada y ocupa todo el ancho de la nave central. A sus lados la flanquean unos espacios de funcionalidad desconocida que ocupan el ancho de las naves laterales. El de la derecha le sirve de acceso mediante una escalera siguiendo idéntica disposición a la vista en Santa Cristina de Lena.

La cabecera es tripartita y como viene a ser habitual en el arte asturiano, se remata en testero recto. Cada capilla coincide en anchura con su respectiva crujía. Todas ellas están abovedadas a menor altura que las naves y se abren a éstas mediante arcos sobre columnas adosadas con basas y capiteles, algunos de ellos reaprovechados. Para equilibrar volumétricamente el edificio, se asienta una cámara ciega sobre cada ábside, produciéndose así una concordancia en espacios con respecto al cuerpo de ingreso. La capilla central se marca al exterior sobresaliendo ligeramente y por el uso de un material de mejor calidad. Se practica en su muro una triple ventana con columnillas, capiteles, arcos de herradura y alfiz. La cámara alta también se abre al exterior mediante un vano pero en este caso ajimezado. Los ábsides laterales sólo son iluminados por una ventana simple con arco de ladrillo.
De toda la decoración pictórica sólo nos han llegado escasos restos. Para su realización se combinan tanto elementos ya vistos en otras edificaciones (casetoneado de octógonos en la bóveda central (San Julián de los Prados) como nuevos (marco de los arcos del ábside central y lateral norte o el conjunto de pinturas de las bóvedas laterales).
Horario de visitas
- Abril a Septiembre:
- Martes a Domingo de 11:00 a 13:00 y de 16:30 a 19:00.
- Octubre a Marzo:
- Martes a Domingo de 11:00 a 13:30.
Lunes, cerrado.
Entrada con visita guiada obligatoria.



