Santa Cristina de Lena
Sobre una colina y en un paraje de gran belleza se alza Santa Cristina de Lena. Su datación es compleja porque misteriosamente es un monumento olvidado por las crónicas y documentos altomedievales asturianos. Los únicos datos que se pueden aportar son los derivados de una observación in situ. Su advocación original tampoco es segura. La primera mención que se hace de ella data de inicios del siglo XVII y es extraña porque en Asturias se profesa un escaso culto a esta mártir.
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Esquema en planta de Santa Cristina de Lena |
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También encontramos problemas a la hora de establecer su periodización y el uso que se le asignaba. En cuanto a lo primero, está claro que es posterior a los edificios del Naranco porque posee toda una serie de elementos, tanto arquitectónicos como decorativos, derivados de ellos. Sin embargo, estilísticamente se distancia mucho de las construcciones llevadas a cabo durante el periodo de Alfonso III. Tampoco parece probable que Ramiro I, después de acometer las obras del Naranco, desease iniciar la construcción de una pequeña iglesia en un paraje remoto. Por ello se suele pensar en Ordoño I, su sucesor en el trono, como posible impulsor de la construcción.
Otra incógnita todavía no desvelada es su uso. En vista a las pruebas, pudo haber sido tanto la capilla regia de una residencia suburbana como el oratorio de una comunidad monástica.

La iglesia sufrió su más importante restauración en 1893, cuando Juan Bautista Lázaro, en vista a toda una serie de elementos arquitectónicos que lo sugerían, sustituye la techumbre de madera existente por una cubierta abovedada.
Su planta es totalmente original y no se conocen paralelos en toda la arquitectura altomedieval posterior. Está compuesta por un núcleo de nave única a la que se le añaden una estancia por cada lado. El aspecto cruciforme separa a Santa Cristina del resto de los templos asturianos, edificados habitualmente sobre planta basilical de tres naves. Cada uno de estos cuerpos cumple con una finalidad determinada: vestíbulo, ábside y estancias laterales. Todos ellos se cubren con vertientes a dos aguas. Al exterior, el volumen central queda resaltado por su mayor desarrollo tanto el altura como anchura. La aparición de un nártex saliente relaciona la obra con las soluciones practicadas en San Julián de los Prados, alejándola, a su vez, de los nuevos hallazgos ramirenses vistos en San Miguel de Lillo, que habían absorbido esta estructura al interior del templo.
Sobre el eje principal, que se dispone de oeste a este, se ubican las dos estructuras más importantes de Santa Cristina: la tribuna y el presbiterio. Su importancia se constata principalmente, por su desarrollo en volumen. Ambas avanzan hacia la nave central y ocupan un tramo de ésta. La tribuna, que se asienta sobre el vestíbulo, se prolonga mediante un gran arco de medio punto y una bóveda que enlaza con la de la entrada. Para acceder a ella tenemos que ascender por una escalera situada en la pared izquierda de la nave. Además, posee dos estancias laterales sin función aparente.


La cabecera presenta una estructura más compleja. Al exterior se manifiesta como un volumen ordinario pero interiormente abandona la configuración típica de triple ábside (dispone sólo de uno) y se eleva un metro sobre el nivel del pavimento. Un iconostasis marca la separación entre el presbiterio y la nave. Es el más antiguo conservado en España y está compuesto de una triple arquería de arcos dobles apoyados sobre columnas de fustes monolíticos, basas áticas y capiteles inspirados en el orden corintio. En los tímpanos, rellenos con plementería, se disponen cinco celosías cuya distribución podría obedecer a un programa iconográfico preestablecido. Bajo los arcos laterales se coloca una escalera de siete peldaños para permitir el acceso al presbiterio. La arcuación central está cerrada con un cancel compuesto por dos placas y una barrotera que las une. Todas ellas son piezas visigodas reaprovechadas y se decoran con racimos estilizados, cruces y rosetas. De las tres inscripciones que encontramos, sólo es legible la que se sitúa bajo el borde superior de los tableros laterales. Dice lo siguiente:
OFFERET FLAINUS ABBA IN ONORE APOSTOLOR(um) D(e)I S(an)C(t)OR(um) PETRI PAULI
Traducción: El abad Flaino lo ofrece en honor de los Apóstoles de Dios Pedro y Pablo.

La nave única es una sala de cinco tramos. Dos de ellos, como se ha dicho anteriormente, están ocupados por parte de la tribuna y el presbiterio. Su disposición general recuerda a la planta alta de Santa María del Naranco. Los tramos se definen mediante arcos ciegos en los muros norte y sur apoyados sobre columnas simples (en vez de cuádruples como en Santa María) de fustes lisos no monolíticos y capiteles troncocónicos piramidales. Una serie de molduras sogueadas los divide en pequeños triángulos en los que se representan tanto figuras humanas en pie con bastones como felinos afrontados. Toda la estancia se cubre con bóveda de cañón reforzada con cuatro fajones que descansan sobre impostas y ménsulas. Bajo éstos, y al igual que en Santa María, se colocan fajas y medallones.
Las dependencias laterales están también abovedadas pero siguiendo un eje perpendicular al de la cubierta de la nave central. Este sistema ya había sido utilizado en San Miguel de Lillo. La utilidad de estas dos salas es desconocida pero se juega con la posibilidad de que se trataran de equivalentes a la prótesis y diacónicon de las iglesias orientales.
Horario de visitas
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